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BIENVENIDOS

Un enorme mar de tinta

Bienvenidos a este minúsculo rincón perdido entre las olas del inabarcable paisaje virtual. Las palabras se mezclan aquí, formando con su tinta desde pequeños charcos condenados a secarse bajo el calor del estío, hasta océanos de misteriosas profundidades. Si quieres emprender conmigo el camino que lleva desde los versos hasta la fantasía, tan solo abre bien los ojos y disponte a seguirme.

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Pequeño error

A veces uno comete pequeños errores (error totalmente subsanable en este caso, de hecho, el daño ya está reparado). Me refiero a cuando uno compra un libro y lo deja en la estantería a la espera del tiempo libre necesario para leerlo, un tiempo que, todos lo sabemos, hay ocasiones en las que nunca llega, con lo cual esa pretendida lectura se acaba quedando para siempre en la lista de espera.

Durante un par de meses, día arriba, día abajo, eso es lo que me ha ocurrido con Relatos libertarios, del sin par e ilustre turolense Juan Villalba. A pesar de ser una lectura cómoda y asequible (no llega al centenar de páginas) se quedó en la estantería, más por olvido que por ninguna otra razón hasta que hace unos días volví a ver el libro. Decidí que ya había esperado demasiado y me zambullí de pleno en el primer relato. Este me llevó al segundo y tuve que esforzarme por no dejarme arrastrar de al tercero de manera automática. No quería apurar de un solo trago todo el elixir.

Ahora que ya he paseado a través de todos los relatos debo decir que me encanta la naturalidad con la que cambia de registro, con la que, con ese hilo conductor, ese factor común que es la libertad, Juan nos transporta de una realidad a otra, presentándonos personajes y contextos que nada tienen que ver unos con otros excepto la sombra de su firma personal.

En resumen, y para no extenderme demasiado: lectura cien por cien recomendable por lo ameno de su estilo, por su capacidad para expresar ternura, humanidad, cercanía, irreverencia y tantas otras cualidades.

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La Noche en que Frankenstein leyó el Quijote, Santiago Posteguillo.

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Con este singular título el simpar Santiago Posteguillo se aleja por un rato de las intrigas palaciegas y las grandes batallas de la antigüedad que tan buenos resultados le han dado y tan buenas horas nos han procurado a sus lectores. Se aleja de la antigüedad, como digo, pero no de la historia, pues a través de las páginas de esta entretenida lectura nos lleva a lo largo y ancho de los siglos para contarnos de manera breve, magistral y más que entretenida un montón de curiosidades relacionadas con la literatura. Desde la gestación del Frankenstein de Mary Shelley hasta la curiosa casualidad que hizo que la primera entrega de Harry Potter viera la luz como novela.

La literatura, a base de acumular vivencias y de aglutinar experiencias y más experiencias de escritores, editores y lectores, se ha convertido, con el paso de los siglos, en toda una factoría de anécdotas e historias y aunque sería imposible recoger todas ellas, Posteguillo hace aquí un esfuerzo por rescatar algunas y servírnoslas en un plato templado que, de buen seguro, será del gusto de cualquier comensal curioso.

¿Sabías de la teoría que defiende que Shakespeare no existió realmente? ¿O de los fracasos primerizos de Jane Austen? ¿Conocías el curioso evento de la muerte y la resurrección del famoso Sherlock Homes? Si tienes que responder a estas preguntas con un no, ya estás tardando en hincarle el diente a este libro.

Yo por mi parte estoy esperando ya a sumergirme en las páginas de La sangre de los libros, que sigue la misma estela.

Soñando con Japón

Recientemente he rescatado una pequeña pasión que tenía hace años: la de leer y descubrir más sobre el país del sol naciente.  Este interés por Japón me llegó a través de la afición por el manga, el comic japonés.  Su lectura me fue despertando la curiosidad por aquella cultura tan diferente, rica y sutil. Hace poco he vuelto a leer sobre ella y lo he hecho acercándome a una obra magnética y muy sugerente, El crisantemo y la espada, de la antropóloga Ruth Benedict.

La propia existencia de este libro viene ya de unas circunstancias especiales. A modo de resumen rápido se puede explicar que durante la segunda guerra mundial el gobierno estadounidense, al verse incapaz de comprender los valores que movían a la sociedad japonesa con la cual acababan de entrar en guerra, le encargó a esta antropóloga la realización de un trabajo de investigación que permitiese ahondar en el pensamiento nipón para conocer mejor la psique de aquel inquietante nuevo enemigo.

Al estar en plena guerra Ruth no pudo desplazarse hasta Japón para sus investigaciones, así que se dedicó a entrevistar a japoneses que vivían en EEUU en ese momento. Tras más de 20000 entrevistas tuvo el material suficiente para escribir esta obra que se hoy día de entiende como una obra de estudio obligatorio para quienes quieran adentrarse en el conocimiento de la cultura japonesa.

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Sobre Paul Auster

Como lector, no puedo dejar de sentir que tengo deudas pendientes con un millón de autores a los que no he leído nunca. Uno de ellos era Paul Auster.

De él se dice que es el Woody Allen de la literatura estadounidense, el más europeo de los grandes escritores norteamericanos. En sus novelas suele presentar personajes a los que las casualidades de la vida llevan por caminos inesperados, agradables unas veces, tensos y críticos otras.

El libro que leí, Brooklyn follies traza la ruta de vida de su protagonista, un hombre ya en el invierno de su existencia al que los días traerán un montón de cambios interesantes. Me ha gustado la novela en general, pero me ha resultado interesante en especial apreciar la capacidad de Auster de construir con la palabra, de atrapar al lector dibujando una atmósfera con un puñado de frases y de sumergirle en la escena. Dejo por aquí una pequeña muestra, no sin antes recomendar la lectura de este autor (o al menos de esta obra).

-También hay buenos momentos -añadía Tom, resistiéndose a que Harry dijera la última palabra-. Indelebles momentos de gracia, éxtasis minúsculos, milagros inesperados. Pasar tranquilamente por Times Square a las tres y media de la madrugada, sin nada de tráfico, y encontrarte de pronto solo en el centro del mundo, con esa lluvia de luces de neón cayéndote encima. Hacer que el velocímetro pase de ciento veinte por el Belt Parkway justo antes de amanecer y sentir cómo te inunda el olor del océano por la ventanilla abierta. O cruzar el Puente de Brooklyn en el preciso instante en que la luna llena aparece en medio del arco, y eso es lo único que se ve, la brillante esfera amarilla de la luna, tan grande que da miedo, y entonces te olvidas de que vives aquí en la tierra y te imaginas que en realidad estás flotando por el espacio. Ningún libro puede reproducir esas cosas. Estoy hablando de la verdadera trascendencia, Harry. De salir del cuerpo y entrar en la plenitud y el espesor del mundo.

Brooklyn follies, Paul Auster

De vuelta a la tinta.

Los últimos meses he estado inmerso en la preparación de unas oposiciones que me han secuestrado casi todo el tiempo libre disponible, pero el proceso ha terminado al fin, así que toca volver a recuperar esas dos grandes pasiones que había dejado aparcadas: la lectura y la escritura.

Vuelvo a los territorios de la tinta, a los versos, a Utara y a los millones de páginas que esperan lectura. De momento, como muestra un botón. Dejo por aquí un poema que escribí hace unos días.

Pequeña lluvia de ojalás.

Hoy quiero lloverte un puñado de deseos,

mancharte los pies con mis ojalás:

Ojalá que la vida nunca te enseñe el aroma de la derrota,

ojalá nunca cierren, y digo nunca, los bares que abrieron cerca de tu corazón.

Ojala que el tiempo nunca tenga prisa por robarte los otoños

y que cruces bailando las puertas de cada lunes.

Ojalá no te vayas. Ojalá no te quedes. Ojalá nunca encuentres los caminos de huida.

Ojalá jamás tengas exceso de caricias,

y las calles se queden cada vez que te alejes ateridas, temblando, sin saber hacia dónde.

Que la vida te muestre que sus besos son tuyos,

que te cante al oído y te diga riendo que le encantan tus penas,

pero más tus sonrisas.

Ojalá los recuerdos se te claven por siempre

y a la caja te lleves un millón de momentos,

varios kilos de sueños y un puñado de amores.

Ojalá siempre tengas un libro a medias, diez visitas pendientes y la tele apagada,

un poema rondando cerca de tu mirada, música en la sangre, fuego en cada intento…

Y alas en tus lágrimas.

Ojalá.

Ojalá.

 

 

 

 

 

Día de estreno

Estrenamos mes y estrenamos novela. Hoy, día 1 de marzo, sale a la venta la segunda entrega de la trilogía Palabras sobre el viento de Dugalia.

Con Vendrán nuevas primaveras continúan las andanzas de todos los personajes que pudimos conocer en la primera parte. La novela está ya disponible a través de Amazon en formato digital; el formato papel saldrá a lo largo de este fin de semana.