Ganadores del sorteo de los 4 ejemplares de Nieblas sobre Utara

Stay connected!

Buenos días a todos. Hace unas semanas anuncié mi intención de realizar un sorteo de cuatro ejemplares de Nieblas sobre Utara (dos en formato papel y otros dos en digital). Hoy tengo el placer de publicar los nombres de los ganadores.

PREMIADOS CON UN EJEMPLAR DIGITAL:

-elenavarroizquierdo@gmail.com

-phijarus@hotmail.com

PREMIADOS CON UN EJEMPLAR FORMATO PAPEL:

-juanjomor_1990@gmail.com

-elena.currita@gmail.com

 

Así que, ¡¡enhorabuena a los ganadores y muchas gracias a todos por participar!!

 

La portada. Proceso de creación.

Hoy quería dejaros por aquí algunas imágenes que reflejan el progreso de creación de la portada, ese viaje mágico desde la lámina en blanco hasta el resultado final que el lector acaba encontrando en la portada del libro. Un viaje que realizó la simpar ilustradora Elena Castillo.

 

Lecciones de un niño que supo cómo volar

La escritura de una novela es uno de esos proyectos que uno debe tomarse con calma, pues requiere de muchas horas sentado delante de la pantalla, mucha planificación, mucha constancia… Y también precisa mucha energía. En los últimos meses, toda esa energía la he estado dedicando a hacer avanzar la segunda parte de Nieblas sobre Utara, sin embargo, me gusta mantener siempre un pie dentro de ese hermoso paisaje que es la poesía, ya sea como lector o como escritor, así que de cuando en cuando, me siento un rato boli en mano para tratar de arrancarle al día (o a la noche) unos retazos de inspiración. Aquí va el fruto de uno de esos intentos.

 

Lecciones de un niño que supo cómo volar

Peter Pan me ha enseñado tantas cosas…
Me ha enseñado que puede haber belleza en la tristeza,
que los sueños no solo habitan en las camas,
que no todas las cosas caben en la palabra nunca.
Que uno puede caer por tratar de volar,
pero también aprender de la caída.
Me ha enseñado que las semillas de hoy
no son solo los frutos del mañana,
si no también el recuerdo de otras flores que ya disfrutaron de la lluvia,
sobre las cuales bailaron las abejas.
Que el tiempo siempre huye, y duele a veces
y quien se marcha no siempre guarda la palabra regreso en sus bolsillos,
(por más que la lleve escrita en un deseo).

Que la distancia pesa,
hiere y quema y lleva hacia el olvido
como un recién nacido lleva hacia la ternura,
pero que su mordisco no siempre alcanza a ser mortal.
Que algunas preguntas viven mejor sin respuestas ,
que el alma ocupa tanto espacio como tú quieras dejarle.

Peter Pan me enseñó, aunque tarde,
que crecer era una trampa.

Repartir amor

Vivimos en una sociedad en la que la tecnología nos permite mantener un contacto más continuado, pero ese contacto ha desplazado al otro, al real, al de encontrarse reunirse y hablarse en persona… Es una lástima. Cada vez más cerca pero al mismo tiempo más lejos.

SARA DE MIGUEL

Hubo un tiempo antaño en el que los humanos vivían en comunidades pequeñas. Eran pocos, tenían escasos recursos y su supervivencia dependía básicamente de la COLABORACIÓN.

Hoy en día en las sociedades occidentales somos muchos, tenemos multitud de recursos y, a pesar de las comodidades que ésto nos supone, nos centramos en COMPETIR como medio de supervivencia social: tenemos que ser los primeros y los mejores en los estudios, en las actividades de ocio, en el aspecto físico, en nuestros respectivos roles familiares (el mejor padre/ la mejor madre/ el mejor hijo, etc.), en el trabajo, en las redes sociales, y un largo etcétera.

De hecho una persona adulta pasa más tiempo de media en destacar sus logros y virtudes, y criticar los de otros, en los medios sociales que en contactos reales.

Desgraciadamente los “likes” han pasado a ser más importantes que ver a las personas que nos los…

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Cacería

Nuevo microrrelato para el reto del blog de Lidia. Me gusta la sensación de sacarle tanto partido a tan solo 100 palabras.

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La flecha había sido forjada, le contaron, en un lugar de leyenda: la caverna de las ascuas. Fuego y poder conformaban su cuerpo. Ningún escudo, ninguna armadura había bajo el cielo capaz de resistirse al impacto de su punta, ningún enemigo que pudiese sobrevivir si era alcanzado por ella. Convertiría a su dueño en el más letal de los arqueros.

Ismael maldijo una y cien veces tras revisar su carcaj: la había lanzado por error contra aquel corzo el día de antes.

Habitación 104

Estoy preparando una nueva incursión en la autopublicación. Llevo intención de publicar, de aquí a un tiempo, una recopilación de relatos cortos. Hoy os dejo por aquí una pequeña muestra, uno de esos relatos. Esero que os guste.

Habitación 104

Los ventiladores giraban lentamente en el recibidor del hotel tratando de mitigar el asfixiante calor que aquella mañana devoraba cada esquina de El Cairo.
—¿Su primera vez en la ciudad? —preguntó el recepcionista con una sonrisa mientras terminaba el papeleo y cruzaba su mirada con la del cliente. Era un hombre mayor, de unos sesenta o sesenta y cinco; una de esas personas que irradian calma y seguridad, con percha, como suele decirse. Pelo blanco y ligeramente rizado, complexión fuerte a pesar de los años, arrugas profundas, hijas de la experiencia.
En ese breve instante en el que las pupilas de ambos se encontraron, un chispazo invisible brilló en los dos pozos de veteranía que eran los ojos del anciano. De un color gris pálido casi blanco, la pregunta de aquel joven disparó en su cabeza un millón de recuerdos que desfilaron por su cerebro en una rápida sucesión durante unas décimas de segundo: un pasaporte falso, enemigos mortales tras cada mirada ajena, una turbia misión por cumplir, todas las esquinas de la ciudad ocultas gravemente bajo el humo del peligro, la sangre de su mejor amigo tornándose caliente y espesa en sus dedos mientras la vida de aquel se volvía fría y se diluía entre sus manos, lentamente, como arena que no puede retenerse.
Y también, en la habitación 104 de aquel mismo edificio, unos labios de mujer, aquel perfume cuyo olor no dejó jamás de perseguirle (no importaba dónde estuviese, ni las décadas pasadas desde su encuentro), aquella mirada que ocultaba más promesas y misterios de los que él mismo arrastraba. Un adiós doloroso como un cuchillo de hielo.

Todas esas memorias caminaron, etéreas y fugaces por su mirada, imperceptibles para el recepcionista, pero vivas y dolorosas para él, como si no fuese cierto que casi cuarenta años lo separaban de aquellas pasiones.
—Sí, mi primera vez —, respondió devolviéndole la sonrisa mientras recogía la llave de la habitación 104.

 

¿Qué tienen en común Gladiator, Caperucita Roja o El último mohicano? (II)

Cambio de planes.

Hemos recorrido ya el primer cuarto de la historia; aquí ocurrirá algo que transformará el deseo inicial del héroe, el que surgió con la oportunidad. Este nuevo cambio definirá el concepto de la historia, revelando la auténtica motivación del héroe. En este punto se crea (si la historia tiene gancho y es capaz de atraparnos) el deseo en la audiencia, que habrá conectado con el héroe y esperará que este consiga su objetivo al final del viaje.

Braveheart: los sueños del héroe se evaporan cuando los ingleses matan a su mujer. Este asesinato es el evento que dispara la acción y da lugar a una nueva situación.

FASE III: Progreso.

Durante el siguiente 25% de la historia, las acciones del héroe parecen llevarle por buen camino en la consecución de su objetivo final; todo marcha, es capaz de vencer todas las dificultades con las que se encuentra.

Braveheart: el fuego de la rebelión se extiende, primero al clan del héroe, después a clanes vecinos. La lucha contra los ingleses va adquiriendo proporciones mayores, pero el héroe y los suyos van venciendo en todas las batallas.

El punto de no retorno.

Más o menos hacia mitad de la historia se presenta la ocasión para que el héroe rechace la búsqueda: el sacrificio o los esfuerzos que se le piden son demasiado grandes, así que se presenta la ocasión para abandonar y volver a su mundo habitual, el que se nos presentó al comienzo de la historia. Sin embargo, un héroe es siempre un héroe, así que la decisión será quemar los barcos y seguir adelante, comprometiéndose con la búsqueda de su objetivo y rompiendo toda posibilidad de regresar al punto de partida en el futuro (tal vez regrese, pero algunas cosas habrán cambiado).

Braveheart: en nuestra historia, la vuelta al punto de partida es imposible (Murron está muerta, el héroe no puede recuperarla), pero Wallace sueña con ella y le confiesa su deseo de permanecer a su lado (la ocasión de rechazar su búsqueda adquiere aquí un carácter simbólico).

FASE IV: Los retos mayores.

Durante el siguiente 25% de la historia, y como resultado de la decisión de cruzar el umbral marcado por el punto de no retorno, el héroe llega a la fase en la que las dificultades se agudizan y los retos se vuelven más difíciles. Ahora el héroe tiene mucho más que perder en caso de fracasar. La tensión va creciendo durante esta fase, pues las circunstancias parecen alejarle de su objetivo, creando así mayor carga dramática.

Braveheart: la siguiente batalla a campo abierto contra los ingleses acaba con derrota para el héroe, algunos de sus aliados mueren en la pelea. Además descubre la traición de uno de sus principales aliados. Las dificultades van en aumento, los retos son cada vez mayores.

La derrota.

Con el 90% de la historia transcurrida, es el momento de que las cosas se pongan feas de verdad para nuestro héroe. Uso la cursiva para el nombre de este punto de la estructura, pues no es una derrota definitiva, tan solo un escollo, pero en este momento del relato, parece insalvable, un desastre definitivo que acabará con las posibilidades del héroe de alcanzar la cima.

Es el punto de máxima separación entre el héroe y su objetivo. Todo parece perdido. La audiencia se desespera (momento kleenex) ante el fracaso del protagonista. Entonces este deberá hacer un último esfuerzo, una apuesta al todo o nada para superar esta derrota.

Braveheart: los nobles traicionan al héroe y este cae prisionero de los ingleses.

FASE V: El gran sacrificio final.

El héroe lo arriesgará todo en una muestra sin precedentes de valor y fuerza para alcanzar al fin el objetivo, el deseo. En esta fase el grado de conflicto alcanza el punto álgido, el ritmo se acelera, la tensión es máxima hasta alcanzar el siguiente punto.

El climax.

Ocurrirá hacia el 90 y el 99% de la historia. Varios acontecimientos tendrán lugar en esta fase: el héroe supera el obstáculo más grande que encuentra en toda la historia, escoge o labra su propio destino sobreponiéndose a las circunstancias y resuelve por fin su motivación principal al alcanzar su deseo. El círculo se ha cerrado.

El climax puede tener lugar en cualquier punto de ese último 10% de la historia, según el tipo de relato que estemos presenciando; ese punto exacto dependerá del espacio necesario para la última fase.

Braveheart: tiene lugar el juicio y la posterior ejecución. En este caso, estamos ante un desenlace dramático, pues el héroe muere.

FASE VI: El desenlace.

Pocas historias terminan en el momento exacto en el que el héroe alcanza el objetivo. Tras el climax, todo vuelve a un ritmo más tranquilo y se presenta a la audiencia la nueva realidad del héroe, que, ha completado su viaje y ha logrado su objetivo.

Algunas historias requieren poca explicación una vez pasado el climax (Rocky, Matrix), pues este deja la historia en su punto más alto, causando emoción o asombro en la audiencia; en ellas el climax tiene lugar muy cerca del final. Otras historias, sin embargo, necesitan ese pequeño hueco al final para revelar algo de información, cerrar la historia o aclarar hechos o eventos que, de no ser explicados, dejarían la historia sin concluir (Titanic, La vida es bella, Tomates verdes fritos…).

Braveheart: tras el climax (muerte del héroe gritando por la libertad), los últimos minutos nos muestran una nueva batalla, la de Bannockburn, tras la cual, Escocia al fin gana su independencia, lográndose así el sueño del héroe y quedando la historia cerrada y redonda.