Citas

Quiero hablar de felicidad y bienestar, de esos raros e inesperados momentos en que enmudece la voz interior y uno se siente en paz con el mundo. Quiero hablar del tiempo que hace a primeros de junio, de armonía y tranquilo reposo, de petirrojos y pinzones amarillos, de azulejos que pasan como flechas entre las verdes hojas de los árboles. Quiero hablar de los benéficos efectos del sueño…de lo que ocurre cuando se sale a la luz del sol… Quiero hablar de Tom y Lucy, de Stanley Chowder y los cuatro días que psamos en aquel albergue rural, de lo que pensamos y soñamos en alto en aquella colina al sur de Vermont. Quiero recordar los cerúleos atardeceres, los lánguidos y rosáceos amaneceres, los osos gruñendo de noche en el bosque. Quiero traerlo todo a la memoria. Si todo es demasiado pedir, entonces sólo una parte. No más que eso. Casi todo. Casi todo, con espacios en blanco para los recuerdos que falten.

Brooklyn follies. Paul Auster

Salimos al cosmos preparados para todo, es decir: para la soledad, la lucha, el martirio y la muerte. La modestia nos impide decirlo en voz alta, pero a veces pensamos, de nosotros mismos, que somos maravillosos. Entretanto, no queremos conquistar el cosmos, solo pretendemos ensanchar las fronteras de la Tierra. Unos planetas habrán de ser desérticos, como el Sáhara; otros gélidos, igual que el polo; o bien tropicales, como la selva brasileña. Somos humanitarios y nobles. No aspiramos a conquistar otras razas. Tan solo deseamos transmitirles nuestros valores y, a cambio, recibir su herencia. Nos consideramos caballeros del Santo Contacto. Esa es otra falsedad. No buscamos nada, salvo personas. No necesitamos otros mundos, necesitamos espejos. No sabemos qué hacer con otros mundos. Con uno, ya nos atragantamos.

Solaris. Stanislaw Lem

 

Te equivocas. Aquí están los recuerdos de cientos de personas, sus vidas, sus sentimientos, sus ilusiones, su ausencia, los sueños que nunca llegaron a realizar, las decepciones, los engaños y los amores no correspondidos que envenenaron sus vidas… Todo está aquí, atrapado para siempre.

Marina, Carlos Ruiz Zafón
Sabedlo: no existe la muerte instantánea. Por una razón muy simple: porque la vida es fuerte, siempre es fuerte y robusta la vida. La vida nunca se marcha tan tranquilamente. Siempre se muere con un dolor indecible, insuperable, inhumano, indecente. Porque la vida es un logro de la resistencia ancestral contra los enemigos de la vida.
Ordesa, Manuel Vilas
La ciudad soñada lo contenía joven; a Isadora llega a avanzada edad. En la plaza está la pequeña pared de los viejos que miran pasar la juventud; el hombre está sentado en fila con ellos. Los deseos son ya recuerdos.
Las ciudades invisibles, Itali Calvino